Retinopatía diabética

 

Debido al exceso de azúcar en el torrente sanguíneo, la diabetes de tipo 1 y de tipo 2 puede crear lesiones en los vasos sanguíneos que suministran sangre a la retina.

La retina intentará reemplazar estos vasos afectados y formar nuevos vasos sanguíneos. Pero estos nuevos vasos son muy frágiles y propensos a sangrar,  esto  puede perjudicar seriamente la visión.

 

Esta enfermedad puede tener signos como visión borrosa o pérdida total de visión, pero puede desarrollarse sin dar señales. Por esta razón, quienes padecen de diabetes deben realizarse chequeos oftalmológicos con frecuencia.

La única manera de detectar la retinopatía diabética y de supervisar su evolución es a través de un examen ocular completo. Prueba de agudeza visual, esta prueba usa una tabla de optometría para medir qué tan bien se pueden distinguir los detalles de un objeto y su forma a diferentes distancias. Una agudeza visual perfecta es de 20/20 o mejor. La ceguera legal se define como peor o igual a 20/200. Slit-lamp examinationExamen con lámpara de hendidura, la lámpara de hendidura es un tipo de microscopio que se utiliza para examinar la parte frontal del ojo, incluyendo párpados, conjuntiva, esclera, córnea, iris, cámara anterior, cristalino, y también partes de la retina y el nervio óptico. Examen por dilatación, unas gotas son puestas en los ojos para ensanchar o dilatar la pupila, lo que permite a su oftalmólogo examinar más a fondo la retina y el nervio óptico para detectar señales de daño en éstos.

 

La cirugía láser es uno de los tratamientos para la retinopatía diabética. Al aplicar láser sobre el ojo se eliminan los vasos débiles y se sella aquellos que estaban dañados. Este es un proceso indoloro.

En caso de la que el sangrado haya dañado el humor vítreo es necesario extraer la sangre por medio de una cirugía llamada vitrectomía.

El mejor tratamiento para la retinopatía diabética es la prevención. Un estricto control del azúcar en la sangre reducirá en forma significativa el riesgo a largo plazo de una pérdida de la visión. Generalmente, el tratamiento no cura la retinopatía diabética ni tampoco suele restaurar una visión normal, pero puede retardar la progresión de la pérdida de la visión. Sin tratamiento, una retinopatía diabética progresa de forma continua, desde un mínimo hasta etapas severas.