Retinopatía hipertensiva

La retinopatía hipertensiva es el conjunto de alteraciones que tienen lugar en la retina causadas por la hipertensión arterial. De igual forma que con la retinopatía diabética, los vasos sanguíneos de la retina son alterados, pero en este caso se vuelven gruesos e impiden que el suministro de sangre y oxígeno lleguen a la retina. La retinopatía hipertensiva también puede causar sangrado e inflamación en el ojo.

La Hipertensión Arterial produce Vasoconstricción y Arterioloesclerosis, ambas en forma simultánea, aún cuando la arterioloesclerosis es progresiva y lenta en producirse.

Factores de riesgo de la retinopatía hipertensiva:

  • Mal control de la presión arterial crónicamente elevada
  • Diabetes
  • Consumo de tabaco
  • Embarazo Niveles altos de colesterol y triglicéridos
  • Ser mayor de 50 años
  • Diversos factores genéticos

Los pacientes podrían no estar al tanto que tienen hipertensión y mucho menos retinopatía hipertensiva, esta condición puede ser asintomática y no presentar signos. Sin embargo, cualquier persona debe estar atenta a síntomas como:

  • Puntos negros o pérdida de visión
  • Dolor de cabeza
  • Visión borrosa

El principal método para diagnosticar la retinopatía hipertensiva es mediante el estudio del fondo de ojo, que consiste en el análisis de la retina y sus vasos por medio de un oftalmoscopio. Es una prueba sencilla e indolora que se realiza en pocos minutos, permite estimar la gravedad de los cambios producidos en otros órganos a consecuencia de la hipertensión y establecer de este modo un pronóstico de la enfermedad. Aún así, la ausencia de signos de hipertensión arterial en el examen de fondo de ojo no descarta la existencia de hipertensión arterial ni de alteraciones en la circulación en otras partes del organismo.

 

  • Grupo I
  • Mínima vasoconstricción arteriolar retinal con algo de tortuosidad en pacientes con hipertensión moderada.
  • Grupo II
  • Las anormalidades retinales incluyen a aquellas del grupo I, con estrechamiento focal más evidente y angostamiento venoso en los cruces AV, en pacientes sin o con mínimo compromiso sistémico.
  • Grupo III
  • Las anormalidades incluyen aquellas de los grupos I y II y también hemorragias, exudados, manchas algodonosas y constricción arteriolar focal. Muchos de estos pacientes presentan compromiso cardiaco, cerebral o renal
  • Grupo IV
  • Incluye a las anormalidades de los grupos anteriores y usualmente son más severas. Existe además edema de papila, y algunos pacientes presentan manchas de Elchnig. El compromiso cardiaco, cerebral y renal es más severo.

La angiografía con fluoresceína permite el registro de la imagen del fondo de ojo tras la inyección de un contraste que se distribuye a través de la circulación sanguínea. Esta técnica puede resultar de utilidad para valorar la gravedad de la enfermedad, sobre todo en aquellos casos en que existen patologías asociadas como la retinopatía diabética.

También se realiza una Tomografía de Coherencia Óptica en los pacientes con compromiso macular.

 

No existe un tratamiento específico para la retinopatía hipertensiva. El tratamiento para la retinopatía hipertensiva empieza con el control de alta presión arterial. Para esto se debe recurrir a cambios en el estilo de vida del paciente y en ocasiones medicación. Por este motivo, además de seguir hábitos de vida saludables (control de peso, disminución de la sal en las comidas, ejercicio físico moderado y regular...) y la administración de fármacos antihipertensivos, es importante medir regularmente la tensión arterial, con el fin de diagnosticar la hipertensión arterial y seguir el tratamiento adecuado.

Manteniendo los niveles de tensión arterial dentro de los límites normales podremos evitar el daño que la hipertensión arterial produce en los distintos órganos y en nuestros ojos. En el caso de la retinopatía hipertensiva aguda se está ante una situación de urgencia, cuyo tratamiento se realiza en el ámbito hospitalario y va orientado a un control exhaustivo de las cifras de tensión arterial con tratamientos mucho más específicos. La terapia láser también es una opción.

Si usted es mayor de 40 años acuda a un chequeo médico general para evaluar su presión arterial. De ser diagnosticado con hipertensión arterial procure tener hábitos de vida saludables: realice regularmente ejercicio y mantenga una dieta baja en grasa y sal. Y como rutina acuda a un control oftalmológico mínimo una vez al año.